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miércoles, 18 de septiembre de 2013

Derecho a la decepción


El Juez de lo Mercantil número 1 de Las Palmas, Alberto López, ha puesto fin al proceso concursal al que estaba sometida Inalsa desde los tiempos de Manuela Armas como presidenta del Cabildo. Y lo ha hecho aceptando los términos descritos en la última reunión de la Junta de Acreedores que, a su vez, los conoció de la decisión adoptada por el Consorcio del Agua previa guerra de informes de Intervención, recordarán.

Esto supone que los acreedores de la Inalsa cobrarán lo que se les debía menos un 21’7%, de quita, y que lo harán ya, un día de estos, puesto que no habrá lo que en términos jurídicos se denomina “espera”. En realidad en términos no jurídicos también se llama así, pero en fin…

Nótese que además de todos estos detalles, que han sido recibidos con indisimulada alegría y disparatado alborozo por parte de los políticos insulares, el proceso no va a seguir más allá, es decir, no va a buscar culpables. Para que ello fuera posible, además de la voluntad de la Justicia, que no parece haberla en este caso, se hubiese requerido que la “quita” hubiera sido del 33% (casi, como ven) o que la “espera” superara los tres años.

Vamos, o que nos encontráramos con un Juez con los ovalados bien puestos que ordenara investigar lo que ustedes y yo sospechamos: que Inalsa no se ha hundido sola y que alguien, o “alguienes” han robado hasta el aburrimiento mientras otros parecidos a ellos miraban hacia otro lado. Así que los ciudadanos tenemos todo el derecho a estar, de nuevo, decepcionados.

Comentario de portada del Informativo Matinal de Biosfera Radio

viernes, 23 de agosto de 2013

La (in) seguridad en las playas


El Cabildo de Lanzarote hizo públicas ayer una serie de recomendaciones para utilizar las playas y bañarnos en las aguas del océano con absoluta tranquilidad, responsabilidad y evitar riesgos innecesarios y sustos inevitables. Sí, ayer hizo públicas estas recomendaciones. A 22 de agosto y varios muertos después de que comenzara el verano.

Evidentemente parece una broma de mal gusto hacerlo en estas circunstancias, pero es lo que hay. En Lanzarote estamos jugando con fuego en asuntos relacionados con la seguridad en las playas. Zonas importantísimas del litoral y utilizadas por miles de personas a lo largo de la semana no disponen de ningún tipo de vigilancia, sencillamente, o no tanto, porque no hay dinero. Naturalmente sí lo hay para pagar a los concejales. Y catorce pagas. Y muy buenas, en la mayoría de los casos. No es demagogia.

Fíjense en Yaiza. Un municipio pequeño con un volumen de trabajo político que no es excesivo y que sin embargo tiene a nada menos que diez políticos profesionales. Pues sencillamente con que hubiese nueve, que seguirían siendo muchos, los otros cincuenta mil euros anuales que se van inútilmente en políticos, se podrían dedicar a la vigilancia en la Playa del pueblo, una de las importantes de la isla donde la vida del bañista vale bien poco.

Comentario de portada del Informativo Matinal de Biosfera Radio

miércoles, 14 de agosto de 2013

Centros Turísticos: punto de llegada


El llamado conflicto de los Centros Turísticos en realidad no es un conflicto. Es un espejo donde se proyecta la imagen deformada de quienes han estado gobernando las instituciones de esta isla en los últimos lustros. Un día por la mañana te pones tu mejor traje, te llenas de gomina hasta las cejas, esbozas la mejor de tus sonrisas, te bañas en perfume (menuda estupidez pues los espejos no devuelven aromas) y te colocas frente a la luna de cuerpo entero esperando verte lustroso y triunfador como te crees. Pero te topas con tu propia y triste realidad.

Y allí te ves con unos cuantos años menos siendo testigo de cómo alguien cercano a ti, y del que luego has mal aprendido, acarrea con viajes y viajes de pagas extras, bolsas de vacaciones, ayudas para libros, seguros médicos y otros presentes con los que camelar a decenas de trabajadores de las empresas públicas que tu partido gestiona mientras por lo bajini les sueltas lo del voto de las próximas elecciones. Así que es normal que ahora tus gritos de ajustes caigan en saco roto, porque no hay nadie que los oiga, porque los espejos no hablan. Devuelven la imagen pero no la voz.

Es verdad que los tiempos han cambiado, que estamos en la época de los ajustes, que ya nada volverá a ser como antes, que debemos acostumbrarnos a viajar a la actual velocidad crucero, pero ha sido tanto y tanto tiempo de logros obtenidos con pasmosa sencillez en la mayoría de las ocasiones, que ahora cuesta asimilar que en lugar de derechos lo que se ofrece son rebajas.

Y la reacción, frente a eso, no puede ser más visceral: huelga al canto. Un recurso utilizado con la naturalidad del que sabe que siempre, o casi siempre, ha funcionado. Que lo de estos días nos sirva como punto de llegada. Unos, para dejar ahí arrinconado el irresponsable populismo del pasado. Otros, para no abusar más del pobre desgraciado que cree tener el mejor traje, la mejor gomina, la más bonita de las sonrisas y una caja de dinero que no es suyo, y saberse manejar en el escenario donde todos, lamentablemente, nos dejamos algo de equipaje.

martes, 11 de junio de 2013

Políticos extraordinarios


Una marca de refrescos ha lanzado una campaña de publicidad  con el lema es “El ser humano es extraordinario”, en la que aprovechado la antipatía y la animadversión que existe hacia los políticos trata de demostrar que no todos son iguales, que hay algunos que sí que se preocupan por el pueblo. Y señores, aunque parezca mentira han conseguido encontrar a alguno perdido por la geografía española.

En el spot aparece un alcalde que junto a sus concejales ha renunciado al sueldo para que el pueblo pueda tener un médico y una alcaldesa que se rebajó el sueldo un 20% y renunció al coche oficial, entre otros.

La pregunta es: ¿se hubiese podido inspirar esta campaña en los ayuntamientos de Lanzarote? Y la respuesta es: difícilmente. Echando un vistazo a los consistorios locales quizá encontramos ajustes en los sueldos y renuncia a privilegios, es verdad. Pero además de ser mínimos, no menos cierto es que la proliferación de liberados y personal de confianza dispara las nóminas municipales hasta mucho más allá de lo admisible o tolerable.

Definitivamente en Lanzarote, Aquarius, que así se llama el refresco, no vendería ni una lata si dependiera de dar buena publicidad a nuestros políticos.

jueves, 21 de octubre de 2010

De repente no son todos iguales


Llevo muchos años lidiando con políticos. Tantos que, como le sucede a la mayoría de los ciudadanos, he acabado por banalizar esa profesión, que no vocación. Tantos que he acabado por perder la fe en la inmensa mayoría de ellos. No puede ser de otra manera cuando te tropiezas con tipos que un día abandonan la escuela donde ejercen, descubren el bon vivant del sueldazo y las prebendas sin dar golpe (o lo que el resto de los mortales conocemos como “golpe”) y más nunca regresan a las aulas. Nos quieren hacer creer que la vocación les dura veinte años.

Pero este miércoles he recobrado un poquito la fe. Este miércoles ha sido un día muy intenso. No les puedo contar mucho, de momento, pero he sido testigo de la angustia de unas gentes sacrificadas y expuestas a riesgos por mor de unas políticas absolutamente irresponsables. Y al tiempo he notado la ansiedad del cargo público competente en resolver el problema y una respuesta veloz (veremos en un futuro inmediato si también efectiva).

Les cuento: en un concreto servicio tutelado por el Cabildo de Lanzarote están ocurriendo cosas muy graves. Vienen sucediendo desde hace ya mucho tiempo. En los últimos días, incluso, se ha rozado la tragedia. No digo más. Hasta ahora la respuesta de la Administración insular había sido nula. O se lanzaban evasivas y se pasaba la pelota a la subcontrata o se aplicaba un exceso de mal entendida diplomacia que evitaba llegar hasta el Consejero responsable. Y el escándalo ha estado a punto de desatarse de una manera más que estruendosa.

Quien tiene la llave para resolver la problemática es Marci Acuña, que este miércoles se encontraba en Tenerife. A las cinco de la tarde conoce la situación límite, narrada por vía telefónica por quien esto firma. Inmediatamente adopta una solución de choque mientras se estudia la manera de resolver la cuestión de fondo. Sin embargo esto no calma los ánimos de quienes están dispuestos a todo con tal de que alguien les escuche. Llevan muchos meses de zozobra y topándose con el infranqueable muro del Cabildo.

Marci Acuña, a quien se le nota cierta tensión en su voz por una situaciónmuy delicada, atiende al móvil a una de las personas que pide ayuda. Y promete atenderle con prontitud. ¿Un día? ¿Una semana? ¿Qué pida cita a su secretaria?....Nada más lejos de la realidad. Ese miércoles, Marci Acuña vuela a última hora de la tarde de Tenerife a Gran Canaria y a las diez de la noche coge un vuelo hacia Lanzarote. Cita a las personas que quieren verlo a las diez y media de la noche en la terminal de llegadas de la T2. Esa gente ha conseguido en una sola tarde mucho más de lo logrado en varios meses de reclamaciones al Cabildo. Quizá tenga razón aquel que dice que no todos los políticos son iguales. Esperemos un tiempito.

sábado, 25 de julio de 2009

¡Qué lindos!


¡Pero qué lindos son! ¡Qué entrañables! ¡Cuán extraordinarios estos nuestros políticos, unos y otros, del otrora Excelentísimo Cabildo Insular de Lanzarote!  Media isla pasando apreturas y calamidades y ellos jugando a la política. Ong’s, asociaciones y clubes deportivos sin un puñetero euro (que se les debe, no que pidan de más) y sus ilustrísimas vacilándose al pueblo. Al mismo pueblo, por cierto,  del que formaron parte en su día y al que, tarde o temprano, tendrán que regresar.

Termina julio y los presupuestos sin aprobar. Se les reclama un pleno extraordinario para desbloquear partidas con las que atender a los que verdaderamente lo están pasando mal (al contrario de todos ellos, que lo pasan de puta madre jugando a ser ministros), se convoca de mala gana y con toda la mala leche un sábado a la hora de la resaca y alguno no aparece porque no se le ha encontrado o no le da la gana.

Tanto me da una cosa como la otra. La verdad es que ni me importa si es que no se le convocó o se le avisó y pasó de ir. Tendría su importancia, por supuesto, pero sólo en el caso de que estuviéamos hablando de políticos serios, no de cachanchanes. Con perdón por si ofendo a algún arretranco. Es desesperante ver cómo está la isla….y acto seguido echar un vistazo al sitio donde deben generarse ideas y proyectos y ver quiénes están allí y qué es lo que hacen.

Tirarse los trastos a la cabeza mediante comunicados absurdos (a cual más) y alegar en la radio o en la tele todo el santo día lo hacen a la perfección. Sentarse a resolver problemas ya es otra cosa. Un día es Juana y al siguiente su hermana. Son algo peor que patéticos, ciertamente. Eso sí, al cabo del mes, pasta gansa al bolsillo. Pero gansa, gansa. El sueldo que ganan ya sería obsceno en una situación normal. En tiempo de crisis y con su nula aportación a la isla, ya ni les cuento.

El showman Javier Sardà, en puertas de un  contrato millonario por seguir haciendo lo que se bautizó como “telebasura”, lo dijo bien claro: “quizá pierda el respeto de la profesión, pero me ganaré el del director de mi sucursal bancaria”. Estos, los del antaño prestigioso Cabildo, igual: han perdido el respeto del pueblo, pero seguramente se han ganado el del director de su sucursal bancaria. Arcadas.

lunes, 6 de marzo de 2006

La foto, la imagen y el político


He aquí una relación íntima. Y de las duraderas.  A veces pareja convencional, otras un trío absolutamente aceptado y consentido. Allá donde hay un político, no lejos andan un cámara de televisión o un fotógrafo de prensa. O ambos a la vez. Es así y así ha sido siempre. Ocurre que en ocasiones los profesionales del objetivo están en otras cosas y es entonces cuando el político los llama porque los necesita y allí acuden raudos y veloces los sufridos gráficos para saciar el ego del edil y, de paso, no poner en riesgo la casi siempre insuficiente nómina de fin de mes. Uno los quiere, los usa. Los otros los necesitan, los soportan.
            He visto miles de veces fotos de políticos cortando cintas de inauguraciones, dando besos en la mejilla de niños, estrechando manos de otros políticos, abrazando ancianos desconocidos, fotos de alcaldes maquillados haciendo ver que escriben con buena pluma sobre un papel. He contemplado cientos de imágenes de concejales a pie de obra viendo cómo va el asfaltado de la calle principal, de consejeros conociendo “in situ” la realidad de tal o cual cosa, del presidente montando en helicóptero para viajar a no se dónde. Fotos, imágenes.
            He sido testigo de cómo, cámara en ristre, hombres y mujeres pasan horas apostados frente a una puerta esperando que salga el Rey o el yerno del Rey. Con sol, con lluvia, con frío. Con hambre. Salen y se paran y sonríen. Poco después unos lucen en los papeles o en el telediario, los otros bañan sus pies en agua caliente con sal…si es que han llegado ya a casa. Y hasta una vez tuve que socorrer a uno de ellos tras un grave accidente de tráfico mientras acudía a un congreso donde esperaban decenas de políticos sonrientes.
            Seguramente, una de esas personas que los ha querido y los ha necesitado. Que los ha llamado y que ha posado sonriente esperando verse reflejada posteriormente en la pantalla o el periódico, que los ha tenido esperando en la puerta de su despacho aguardando a que terminara una intrascendente reunión o que los ha mandado al quinto pino para sacar esa gran cosa hecha por su departamento haya sido la concejala de Obras Públicas de Telde. Antonia Torres. En prisión preventiva por supuesta corrupta cuando escribo estas líneas.
            Es por ello que sentí náuseas al ver a la concejala mirar amenazante al fotógrafo de La Provincia que la sorprendió en la madrugada teldense cuando salía del registro de su despacho acompañada por una funcionaria policial. La mirada de la concejala sospechosa de corrupción y un improperio que salió de la misma boca con que pide el voto, reflejan la otra cara de esta relación. Se creen con derecho a salir sólo cuando sonríen. Náuseas.