martes, 1 de febrero de 2011
Una bella lección de valentía
Nunca he sido lo que se dice un valiente. Me asustan la mayoría de los insectos, me duele mucho el daño que me hago y soy de natural optimista quizá para no afrontar sin coraza el lado negativo de las cosas. Por ello se me desgarró el alma cuando supe de la realidad que envolvía a Puri. Me lo dijo Berto en tiempos de aquella hermosa aventura que fue Localia. Me explicó con detalle cómo la puta Naturaleza desandaba el camino de la lógica y se cebaba en el cuerpo frágil de una mujer dura. La Vida usó el guión más macabro.
Al saber de su lucidez, inmediatamente pensé en sus hijos. Entonces Berto, Mario Alberto, un ser humano excepcional, me dijo que la propia madre los estaba preparando para lo inevitable. Para lo que fracasa cualquier tipo de aleccionamiento. Y ahí creció mi admiración por la persona que conocí en la segunda mitad de los ochenta (habrá que decir del siglo pasado) mientras cavábamos trincheras con las que combatir en una de las etapas más convulsas del periodismo insular.
Nunca fuimos íntimos, acaso porque habita en mí un ser ya irremediablemente huraño. Así que me quedo con la honestidad de su trabajo y, muy a pesar de tanta gente que la quisimos y la respetamos, me quedo también con esta bella, última, lección de valentía. No lo olvidaré.
jueves, 21 de octubre de 2010
De repente no son todos iguales
Llevo muchos años lidiando con políticos. Tantos que, como
le sucede a la mayoría de los ciudadanos, he acabado por banalizar esa
profesión, que no vocación. Tantos que he acabado por perder la fe en la
inmensa mayoría de ellos. No puede ser de otra manera cuando te tropiezas con
tipos que un día abandonan la escuela donde ejercen, descubren el bon vivant
del sueldazo y las prebendas sin dar golpe (o lo que el resto de los mortales
conocemos como “golpe”) y más nunca regresan a las aulas. Nos quieren hacer
creer que la vocación les dura veinte años.
Pero este miércoles he recobrado un poquito la fe. Este
miércoles ha sido un día muy intenso. No les puedo contar mucho, de momento,
pero he sido testigo de la angustia de unas gentes sacrificadas y expuestas a
riesgos por mor de unas políticas absolutamente irresponsables. Y al tiempo he
notado la ansiedad del cargo público competente en resolver el problema y una
respuesta veloz (veremos en un futuro inmediato si también efectiva).
Les cuento: en un concreto servicio tutelado por el Cabildo
de Lanzarote están ocurriendo cosas muy graves. Vienen sucediendo desde hace ya
mucho tiempo. En los últimos días, incluso, se ha rozado la tragedia. No digo
más. Hasta ahora la respuesta de la Administración insular había sido nula. O
se lanzaban evasivas y se pasaba la pelota a la subcontrata o se aplicaba un
exceso de mal entendida diplomacia que evitaba llegar hasta el Consejero
responsable. Y el escándalo ha estado a punto de desatarse de una manera más
que estruendosa.
Quien tiene la llave para resolver la problemática es Marci
Acuña, que este miércoles se encontraba en Tenerife. A las cinco de la tarde
conoce la situación límite, narrada por vía telefónica por quien esto firma. Inmediatamente
adopta una solución de choque mientras se estudia la manera de resolver la
cuestión de fondo. Sin embargo esto no calma los ánimos de quienes están
dispuestos a todo con tal de que alguien les escuche. Llevan muchos meses de
zozobra y topándose con el infranqueable muro del Cabildo.
Marci Acuña, a quien se le nota cierta tensión en su voz por
una situaciónmuy delicada, atiende al móvil a una de las personas que pide
ayuda. Y promete atenderle con prontitud. ¿Un día? ¿Una semana? ¿Qué pida cita a
su secretaria?....Nada más lejos de la realidad. Ese miércoles, Marci Acuña
vuela a última hora de la tarde de Tenerife a Gran Canaria y a las diez de la
noche coge un vuelo hacia Lanzarote. Cita a las personas que quieren verlo a
las diez y media de la noche en la terminal de llegadas de la T2. Esa gente ha
conseguido en una sola tarde mucho más de lo logrado en varios meses de
reclamaciones al Cabildo. Quizá tenga razón aquel que dice que no todos los
políticos son iguales. Esperemos un tiempito.
domingo, 25 de julio de 2010
Aquellos insólitos manjares
Playa Blanca ya debiera tener una biblioteca repleta de
volúmenes en castellano, sí, pero también en inglés, alemán, francés e incluso
en las lenguas más relevantes del continente africano. La carencia de esa
instalación en un lugar de tanta relevancia poblacional, residente y turística,
es directamente proporcional al nivel cultural de sus gobernantes en los
últimos veinte años. Y nótese que algunos ha habido con estudios y todo. Pero
eso no basta ni es indicativo de la calidad intelectual del individuo. Así que
a punto de concluir la primera década del siglo XXI, Playa Blanca no tiene un
lugar donde habiten los libros y se mezclen con ellos quienes les profesen
veneración o, simplemente, aquellos que precisen de un lugar adecuado en el que
recogerse a estudiar o evadirse.
Mis
primeros recuerdos con esos guardianes de personajes inventados o no, paisajes
imposibles o reales y aventuras que fueron o que se soñaron que habían sido,
van de la mano de dos familias, Los
Hollister y Los cinco. Jerry West
(en realidad Andrew E. Svenson) y Enid Blyton, fueron
quienes me enseñaron a amar los libros. Me fascinaba saber qué les ocurría en
la siguiente página a mis nuevos amigos, llamados Pete, Pam, Ricky, Holly, Sue,
Ana, Dick, Julián, Jorge (que era una niña), e incluso a Tim, Zip o Morro
Blanco, canes los dos primeros, felino el tercero.
Pasadizos
secretos, casas encantadas, islas de tesoros multicolores…..todos los días
había cosas que hacer. Cada momento con el libro era un largo viaje en compañía
de esos héroes. El momento de cerrarlo, una invitación a volver a abrirlo,
y cuanto antes mejor. Los cinco eran seis conmigo, y a Los Hollister les salió un amigo catalán
incapaz de asimilar aquellas meriendas pantagruélicas llenas de emparedados de
manteca de cacahuete, pasteles de jenjibre, sirope de arce, tarta de arándanos
y un sinfín más de manjares insólitos para los niños que fuimos cuando Franco
agonizaba.
Luego,
tras la última hoja de las aventuras de estos avispadillos, me esperaba Verne,
y Salgari y Stevenson, y luego Defoe y Kipling, más tarde Cervantes y
Shakespeare, y Delibes y Salinger y Saint Exúpery y, cuando se pudo, Espriu y
Martí i Pol, y Plà, y Rodoreda,
mezclados con Joyce, Wilde y centenares más que construyeron maravillosos
puentes hacia Gabo, Torrente Ballester, Vargas Llosa y de ahí a Zafón, Navarro,
Boyne…. hasta convertirme en un
auténtico adicto a los libros. Un ser irrecuperable que, seguramente, pasaría
muy mal el síndrome de abstinencia literaria en Playa Blanca.
Pero
eso, me cuenta mi amigo Domingo Travieso, será historia en muy poco tiempo. La
voluntad popular escribirá el guión del libro que debieron redactar los
dirigentes municipales o insulares, y muy pronto los niños de hoy, que ya saben
de aquellos insólitos manjares, y los no tan niños que quieran, podrán cruzar
el dintel de un sitio donde diga “Biblioteca de Playa Blanca”. Final feliz, como en casi todos los libros.
domingo, 13 de junio de 2010
Empresarios en peligro
El próximo lunes, según parece, se constituye el plenario de
la Cámara de Comercio de Lanzarote. Será el inicio del segundo mandato desde
que se creara en abril de 2006. En sus cuatro primeros años de vida, y bajo la
presidencia de Eduardo Spínola, la Cámara de Comercio, Industria y Navegación
de Lanzarote se ha hecho un más que digno hueco entre las organizaciones más
relevantes del Archipiélago. Todo pese a contar con una dura resistencia
procedente de los centros de poder político y económico de las islas
capitalinas y, por qué no decirlo, de alguno de sus miembros a nivel interno.
Hace cuatro
años el empresariado llegó dividido a la cita. A los promotores de la
independencia de la Cámara les salió la feroz competencia de quienes
representaban la acomodada patronal, de un lado, y el sector ladrillo
turístico, de otro. La pelea fue a programazo límpio. Propuestas, ideas,
iniciativas, sugerencias, promesas….el empresariado decidió libremente y
ganaron los que venían currándoselo desde mucho tiempo atrás.
Ahora ha
sido todo distinto. Sólo ha habido elecciones en un epígrafe. El resto se ha
presentado como el fruto de una ficticia unidad. Lo que se ha vendido como la
unión del empresariado, no ha sido sino una dejación de funciones de los
dirigentes de las distintas patronales quienes se han dejado embaucar por un
personaje en exceso ocioso y con aspiraciones tan altas como limitadas sus
capacidades. Otro exponente de la todavía no finiquitada era del mediocrismo insular.
La Cámara
de Comercio de Lanzarote es responsabilidad en exceso alta para José Torres, Pepote. Los empresarios deben saberlo.
Aquellos a los que Pepote embaucó
adivinen ustedes con qué artes (porque el programa ni se conoce) y aquellos
otros que no tenían ni idea de la que se estaba urdiendo casi en secreto. A
hurtadillas, para que los gatos no sospecharan que había dos o tres ratones
sueltos.
Con Pepote manejando los presupuestos de
todos los empresarios y autónomos de la isla, la Cámara se desinflará como un globo
picado. Justo lo que quieren desde la arena política y empresarial de Gran
Canaria y Tenerife. Yeso es una muy mala noticia para Lanzarote. Una isla
tremendamente débil desde el punto de vista político, que no pinta nada en el
panorama archipielágico y, ahora además, con un poder empresarial desactivado.
Porque a
las limitaciones que se sospechan del aspirante a presidente, debemos unir sus
fuertes vínculos con el (o los) gobiernos. Al punto de que buena parte del
volumen de negocios de sus empresas, aseguran miembros del sector, depende de las administraciones públicas.
Naturalmente nadie esperará que con un presidente de estas características,
Lanzarote tenga una Cámara de Comercio de fuerte personalidad y de férreo
perfil reivindicativo, como la que ha presidido Spínola los últimos cuatro
años. Más bien todo lo contrario. un ente plano, aborregado y absolutamente
entregado a los brazos de mandamases chicharreros y canariones. Están a tiempo
de impedir que esto sea así.
martes, 27 de abril de 2010
Es ahora o nunca
Es ahora o nunca. O salimos ahora a la calle y escupimos con
fuerza lo que llevamos dentro desde hace ya mucho tiempo, o no saldremos nunca.
Los funcionarios de la Unidad Central Operativa (UCO), y de último también los
del Equipo contra el Crimen Organizado (ECO), en ambos casos adscritos a la
Guardia Civil, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de
Arrecife y la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo nos están dejando el
camino expedito para que hagamos de las calles el territorio de la
reivindicación ciudadana contra la corrupción
Este
viernes, a las cinco de la tarde y frente al Cabildo nuevo, se está organizando
una concentración a través de esas células de resistencia modernas que
constituyen personas que pululan por las redes sociales. Y hay que estar allí.
Hay que ir. Sí o sí. Contra la corrupción. Contra los corruptos. Y a favor de
una nueva forma de hacer política. Con honestidad. Con limpieza. Con la
voluntad de servir al ciudadano. No de enriquecerse a costa de las miserias de
una isla que pudo ser próspera.
Hay que ir
para que estos tipejos, y estas tipejas, que nos han estado robando durante
tanto tiempo, vean que los del otro lado son más. Muchos más. Que sientan el
aliento del pueblo en sus cogotes. Que noten los ojos de la gente sana pegados
a su nuca. Que vean en cada papel que toquen la huella de un conejero honrado
acechándoles. A por ellos. Es ahora o nunca.
Todos a la
calle el viernes. A las cinco. Botemos con rabia lo que nos reconcome las
entrañas. A los pies de esa obra faraónica que para su propia comodidad
hicieron y que llaman Casa Cabildo. Al lado de un Recinto Ferial que no
tenemos, junto a un Parque Temático que ni nombre le hemos puesto porque
estamos huérfanos de referentes. Pegaditos a eso que nos dicen que es un
intercambiador de guaguas y que no pasaría de ser una escultura graciosa en
cualquier rotonda de Santa Cruz de Tenerife….Gritemos. Ahora o nunca.
Hagámoslo por
nosotros, por nuestra propia dignidad. O por nuestros hijos, para que vivan en
una isla no contaminada. Hagámoslo por no pasar nunca más la vergüenza de tener
representantes ciudadanos, nuestros representantes, en los calabozos del
cuartelillo. Hagámoslo incluso, si me apuran, como homenaje popular al Juez, al
Fiscal y a los currantes de chaleco y pasamontañas. Hagámoslo para que todo el
mundo se entere de que Lanzarote es otra cosa. Provoquemos, con nuestra
presencia, que al día siguiente se hable de una isla cuyos ciudadanos quieren
tomar el mando de las cosas ante tanta podredumbre e indignidad.
Es el viernes a las
cinco en el Cabildo nuevo. Es ahora o nunca.
jueves, 25 de marzo de 2010
El cartel de Pepote
…perdón. Quise
decir “El cartel del Palacio de Congresos”, no sé bien por qué me salió lo de
Pepote. ¿Quién será Pepote? Venga, a lo mío. Resulta que muy en la línea del
surrealismo político conejero, en Lanzarote tenemos cartel del Palacio de
Congresos pero no tenemos Palacio de Congresos. Ni lo tendremos a corto plazo
porque la Consejera de Turismo del Gobierno de Canarias, Rita Martín se ha
gastado las perras en otra cosa, a pesar de reconocer que el Palacio de
Congresos de Lanzarote es prioritario. El destino de los euros del edificio
nonato van entre otros sitios, al futuro
Parque del Mediterráneo de Playa Blanca y al Jablillo de Costa Teguise, dijo el
otro día.
Así
que ya podemos ir quitando el mentiroso cartel. Por cierto, ¿qué hace ahí ese
cartel? ¿es un anuncio anticipado, muy, muy anticipado de una obra que ni
siquiera tiene el encargo hecho a los arquitectos? ¿es un modo de presionar al
Gobierno de Canarias para que cuando alguno de sus miembros pase por ahí le
piten los oídos? ¿es otra muestra del Lanzarote de cartón piedra que tan bien
nos sale antes de las elecciones? ¿es la ocurrencia de algún ocioso?
Ese
cartel mentiroso lo puso el gobierno socialista en el ayuntamiento de Arrecife,
desmintiendo así la inactividad achacada al grupo de Pérez Parrilla. Cuenta la
leyenda urbana que fue idea de un empresario muy pelota del PP y al que le
gusta moverse como ratoncito de bolsillo en bolsillo de los ternos Hugo
Boss y de compartimento en compartimento
de los bolsos Louis Vuitton, que visten y portan los medianeros del Gobierno de Canarias.
Claro,
el empresario aportó la idea, el ayuntamiento la encargó, alguien la ejecutó y
luego no encontrábamos quien lo pagara. Muy a lo Dimas, por lo que se ve. Si
bien, y por una vez, el omnipresente no tuvo nada que ver. Cuentan que cuando
el empresario pelota llamó orgulloso y contento de su obra a la consejera de
Turismo del Gobierno de Canarias para que apoquinara los mil y pico eurillos
que costó la ocurrencia, alguien le dijo que sí, que esperara sentado y que
para otra vez no fuese tan enterao.
Y
ahí está: ese cartel en plena entrada de la Capital de la isla engañando a
propios y turistas. “Señoras y señores, hete aquí el Palacio de Congresos,
orgullo de una ciudad que sabe hacer las cosas bien, que lo mismo abre una vaca
en canal y la asa en plan medieval a las puertas de una Universidad, que deja
morir un parque recién hecho o monta una cumbre al más alto nivel para que la
grúa no se lleve el coche de una concejal mimosa y malcriada”.
¿Y
Pepote? ¿Quién coño es Pepote?
Dos ideas para el ahorro
Los
responsables del Gobierno de Canarias andan llorando por las descascarilladas
esquinas de esta Comunidad por el dinero que no tienen. Son como cualquier
familia que ve acercarse el fin de mes con muchos agujeros que tapar y los
euros que no les alcanzan, pero a lo bestia. Gobiernan un lugar con la tasa de
paro más alta de toda España, con ciudadanos insuficientemente preparados desde
un punto de vista formativo y con deficientes infraestructuras en muchas de las
islas. En aquellas que dispongan de infraestructuras, claro. Excluyo a
Lanzarote donde ni las hay y apenas se las espera.
Antes se
seguir quizá convenga dejar claro que no soy experto en economía, ni macro ni
micro. Apenas manejo la propia, donde dicho sea de paso no hay demasiado que
manejar. Aún así me voy a atrever a darle un par de ideas a los atribulados
Rivero y Soria, presidente y vicepresidente de esta deprimida Región,
Nacionalidad o País (táchese lo que no proceda). Son cuestiones de sentido
común, aparentemente sencillas de ejecutar y que, seguro, nos ahorraría una
pasta interesante.
La primera de
ellas, ya la he expuesto alguna vez, sería eliminar esta absurda doble
administración que padece y soporta el Archipiélago. Esto de tener sede,
inmuebles, muebles y personal en Gran Canaria y lo mismo en Tenerife, o al
revés, para todas y cada una de las Consejerías de este Gobierno de Canarias
tan quejica en lo económico. Una sede en la isla que se elija, y punto. Desde
cualquier otro sitio que no sea una isla capitalina se contempla con estupor
los esfuerzos que se pierden por mantener el exquisito equilibrio interinsular
(intergrancanariatenerife, se entiende) y nos la reflanfinfla, con perdón, en
qué peñasco esté la Consejería de Papeleo o la Viceconsejería de Bloques del
20.
La segunda
idea tiene que ver con el despiporre presupuestario de la Consejería de
Educación que sigue y no para pagándole el sueldo a maestros y maestras,
profesores y profesoras, que no ejercen como tales sino que se dedican a ser
concejales de pueblo o de ciudad o consejeros de cabildos. Sugiero que el
docente que elija la comodidad del cargo político al coñazo de las aulas (así
tal parece pues el docente que da el salto a la política luego le cuesta Dios y
ayuda volver a la tiza) no reciba su sueldo con cargo a la Consejería de
Educación, sino que le pague la corporación en la que ejerza. Y el dinero de
Educación, a mejorar los colegios, los institutos y la calidad educativa que
recibe el alumno.
Con estas dos sencillas acciones,
el Gobierno de Canarias evitaría que millones de euros, cada año, se fueran por el sumidero. Porque eso es
tirar el dinero. Directamente ti-rar-lo. Y en un lugar con muchísimas familias
pasándolo verdaderamente mal, eso es una ordinariez, una aberración y, para los
creyentes, hasta pecado.
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