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jueves, 4 de abril de 2013

La Palma power


El Parlamento de Canarias no es de nadie en concreto. En cualquier caso pertenece a todos los canarios lo que, al margen de sonar bonito, es tan cierto como el sueldo y las dietas de sus señorías los de dentro. Es verdad que cada grupo político representado en la Cámara tiene su parcelita donde crecen por igual gardenias, petunias y asesores, pero el ente en sí, el Parlamento, es de todos. Pero más de los palmeros que del resto.
Viene esto a cuento porque el presidente del Parlamento, el palmero Antonio Castro Cordobez, del que nadie recuerda qué fue de su vida antes de dedicarse a la política, ha llenado de convecinos puestos inventados que gravitan alrededor del teórico imparcial despacho presidencial. En total cuatro  enchufados palmeros y dos empresas igualmente palmeras. Para qué disimular, habrá pensado el buen hombre.
Pese a que el Parlamento, como sede políticamente aséptica, tiene de todo, Castro Cordobez ha decidido esta legislatura duplicar el puesto de Secretaria Particular con una concejal no electa en un ayuntamiento de La Palma; crear el de Secretario Particular del Gabinete de Presidencia con otro concejal no electo en otro ayuntamiento de la isla bonita; inventarse también el de Jefe de Seguimiento Parlamentario y Asuntos Institucionales y multiplicar por dos el ya existente de Actividades Institucionales. Naturalmente los dos asesores son también palmeros.
A todo esto debemos sumarle la contratación externa de asesoramiento especializado, mediante negociado sin publicidad, de un par de empresas igualmente de La Palma.
Naturalmente nuestros parlamentarios, históricamente inútiles en la inmensa mayoría de los casos, no tienen nada que decir. Ver, oir y callar. Y viva La Palma. 

lunes, 26 de octubre de 2009

Demuestren su compromiso


En el Parlamento de Canarias ha llegado la hora de comenzar a diseñar los presupuestos de 2010. La gran Ley que marcará los destinos del Archipiélago a lo largo del próximo año. De entrada ya se nos advierte que la crisis pasará factura y que, para dar ejemplo, sus señorías los parlamentarios se apretarán el cinturón: se congelarán el sueldo y un par de chorradas más como dejar de imprimir el B.O.C. (seguirá on line, naturalmente). Sostengo que cuando se ingresa la obscenidad que cobran los diputados regionales, en comparación con el trabajo que realmente desarrollan, no ha de hablarse de “congelar” el salario. En todo caso de “mantenerlo calentito”. Pero volvamos al asunto.
            También ha llegado la hora de que los representantes lanzaroteños en el Parlamento, ocho en total, demuestren que son capaces de defender la llegada de inversiones para la isla del Archipiélago más necesitada de ellas. Lanzarote, por si existe alguna duda. No hay sitio en Canarias que precise de mayor inversión pública que nuestra isla. Huérfanos de ella en los últimos años y con la crisis tan presente, es inexcusable que los parlamentarios defiendan cada euro con uñas y dientes.
            Ya no pido que regresen aquellas absurdas e inútiles reuniones de todos ellos en el hotel de guardia para “hacer frente común” y “defender los intereses de Lanzarote en el Parlamento”. Los intereses de Lanzarote en Canarias hace muchos años que dejaron de defenderse. Pido que impongan sus tesis en sus respectivos partidos y que exijan generosidad a la hora de apoyar lo sugerido por otras formaciones. Que dejen de echar pulsos sobre nuestras cabezas.
            Es verdad que nada invita a ser optimista. Que nos sigue gustando más la erótica que la práctica. Vean, sino, el ejemplo del diputado del PP Fernando Figuereo prestándose a presidir esa esperpéntica, demagógica y populista Comisión de niños desaparecidos que llamará a declarar a no se quién del F.B.I. y, de repente, a la Super Nanny también. ¿Qué hace ahí, Figuereo? Deje eso para canariones o chicharreros ociosos y póngase usted a defender los intereses de la isla que le ha elegido Diputado. Y los siete restantes igual. A currar, que para eso cobran lo que cobran.
            Los presupuestos de 2010 tienen que ser buenos para Lanzarote. Sí o sí. De lo contrario creo llegada la hora de exigir que, en hablando de reformas electorales, eliminen la representación conejera en el Parlamento de Canarias. Total, ¿para qué? Es más el beneficio que dejan los ocho en Tenerife (hoteles, restaurantes, “etcétera”) que el que traen para la isla a la que dicen defender.

PD: Con respecto a mi artículo anterior. Marci Acuña ha cumplido con los compromisos adquiridos por los demandantes. A tenor de los comentarios que ha generado el escrito (cuyas opiniones respeto profunda y sinceramente) da la sensación de que molestan dos cosas: que se solucionen los asuntos y que se reconozca públicamente. Las dos cosas podrían perfectamente haberse evitado si el tema en cuestión se hubiese abordado en su momento. Que cada palo aguante su vela.

domingo, 12 de julio de 2009

Decadencia sin límites


La reciente historia ha demostrado que el pozo de la política no tiene límite. Quiere esto decir, por tanto, que no hemos tocado fondo. Que todavía se puede caer más bajo. Cierto que parece difícil, casi imposible, pero así lo veíamos la legislatura pasada en pleno cachondeo de los siete presidentes y la orgía de mentiras pre electorales y ya ven. Lo hemos superado. Con creces.
            Desde sus señorías los diputados (¿existen?) del Parlamento de Canarias al último de los ayuntamientos, la política en Lanzarote vuelve a obsequiarnos con la sinfonía de la desvergüenza, el despropósito, la tomadura de pelo y, esta vez, como valor añadido, la delincuencia (aunque bien es cierto que nunca estuvo del todo ausente, si repasamos condenas).
            Acaban de cumplirse dos años desde que tomaron posesión las corporaciones surgidas de las urnas de las municipales de 2007 y la sensación es que hemos vuelto a tirar a la basura dos años más de la historia de Lanzarote. Y van…
            La decadencia política en la isla es ya cuestión plenamente asumida por la ciudadanía. Un pueblo que salió a la calle de forma masiva un 27 de septiembre de 2002 y que hoy, casi siete años después, asiste atónito a que no sólo no hemos avanzado (tenemos las mismas carencias estructurales que entonces) sino que en muchos capítulos hemos retrocedido notablemente.
            Han fallado los partidos políticos. Ha fallado la gente que forma los partidos políticos.  Nos han fallado. ¿Por qué? Porque tienen una visión mercantilista de la política. Es el medio que les permite vivir (vivir muy bien) y, por tanto, hacen cualquier cosa con tal de seguir en la profesión. Se pasean por el filo de la Ley, desafían la ética, pisotean la moral y el sentido común y, sobretodo, vegetan. No trabajan.
            La lista de cosas por hacer es amplia, muy amplia. Y cada día crece más. Porque en lugar de avanzar, retrocedemos. El ejemplo es el del Teatro Insular. Lo teníamos y ya no lo tenemos. ¿Magia? No. Incompetencia. ¿Castigo al incompetente? No. Premio. Elogios, abrazos y aumento de competencias. Hasta que se descubra el pastel. ¿Y entonces?
            A mediados de julio las dos principales instituciones de la isla, Cabildo y ayuntamiento de Arrecife, no han aprobado todavía los presupuestos de este año. En cualquier sociedad democráticamente avanzada tendríamos dimisiones sobre la mesa. Aquí no. Aquí sacamos el libro de las excusas y lo abrimos por la página de siempre. Las becas del curso que ya ha finalizado, por entregar. Que se jodan las familias. Las bases de las ayudas a las ong’s que atienden diariamente a no pocos desfavorecidos sociales, por publicar. Que se jodan los pobres.
            A mediados de 2009 seguimos sin  infraestructuras que ayudarían al desarrollo de la isla. El primero ejemplo que a todos se nos viene a la cabeza es el del muelle de cruceros. Dijo la Autoridad Portuaria que en verano comenzarían las obras. ¿Las han visto? Y, lo que quizá sea peor: ¿Han oído reclamárselo a algún político? Y así podríamos seguir…
            Es muy complicado no despegarse de la realidad social con sueldos que, de hecho, ya les despegan de esa realidad desde la primera nómina. Mileuristas que multiplican por tres, cuatro o cinco la diferencia que existe entre ser ciudadano o ser político. Así están ellos, en otra dimensión. Caminando por encima de lo verdaderamente sustancial. Como burros con orejeras que les impiden ver, incluso o sobretodo,  sus propias miserias. Cuánto echo de menos una sociedad civil organizada….