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jueves, 13 de junio de 2013

Paulino Rivero es extraordinario


El ser humano es extraordinario. Una agencia de publicidad ha puesto de moda esta frase relacionándola con personas capaces de aportar algo distinto a la sociedad. Y todo para vender un refresco. Los últimos protagonistas de la campaña han sido un puñado de cargos públicos cuyos gestos les han hecho distanciarse del conjunto de la denominada clase política tan alejada de la población y tan desprestigiada por la ciudadanía. El ser humano,  de hecho, es tan extraordinario, que habita en Canarias sin que acabe de afectarle hasta el delirio el gris gobierno que preside Paulino Rivero. Busquen la palabra demagogia en el diccionario y hallarán la foto de Rivero.
Hay muchos motivos para hartarse del ex alcalde de El Sauzal y de su séquito de consejeros de vuelo raso. Quizá uno de los más hirientes sea la catarata de falsas esperanzas y promesas incumplidas que, de tarde en tarde, lanza a la sufrida población. Esos seres extraordinarios que asistimos atónitos a los compromisos que Paulino Rivero reparte como si fueran peladillas en los bautizos.
Un día prometió ochenta mil puestos de trabajo, otro día ciento veinticinco mil y en otra ocasión nada menos que un millón de empleos en ocho años. Esto último lo soltó hace un año en un foro organizado por una publicación especializada en economía y delante de lo más granado de la empresa y la banca nacional. Todavía se están partiendo de risa.
Porque, claro, que Paulino Rivero suelte una boutade de estas en una calle sin asfaltar de un barrio deprimido en una ciudad con el 30% de paro, puede que hasta se justifique en el nombre de la demagogia. Le queda la esperanza de que el joven sin el Graduado o el señor, o la señora, que no conocen escuela le aplaudan a rabiar e inmediatamente después hagan cola frente al colegio electoral con la papeleta de CC en la mano.
Pero que este tipo de cosas las diga frente a quienes han de apostar su dinero para dinamizar la economía, causa sonrojo. Las últimas víctimas de su ligereza verbal han sido los empresarios de Lanzarote, que esperan por los convenios del II Plan de Modernización de Puerto del Carmen. Aquí los empleos a (no) crear “sólo” son 1.500.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Nada que enchufar


Un complejo de apartamentos de Puerto del Carmen, junto con el ayuntamiento de Tías, acaba de poner en marcha un punto de recarga para vehículos eléctricos. Sólo hay otro más, frente a la Cámara de Comercio, en los ochocientos y pico kilómetros cuadrados que tiene la isla. Desde luego que lejos de lo que Europa recomienda, a años luz, pero muy apartados también de lo que sería mínimamente exigible en un territorio donde nos las damos de sostenibles desde antes de que se inventara esa expresión.
Resulta paradójico, además, que en la isla de los enchufes escaseen precisamente eso: enchufes. Licencias al margen,  es llamativo que cuesten tanto apostar por las energías limpias. Nadie lo diría si comprobamos la fuerza con la que rechazamos el petróleo. Es algo que suele suceder:  ponemos tanto esfuerzo en el NO, que se nos olvida el SI. Pasa a todos los niveles, desde el ciudadano raso hasta la alta administración, si es que hay una alta administración. Ciudadanos rasos somos muchos.
Según datos del Cabildo, el parque móvil insular lo componen alrededor de 110.000 vehículos, entre privados y públicos y sin contar motocicletas. Un número alto si tenemos en cuenta la población mayor de edad residente en la isla. Muchos de ellos son de titularidad de los ayuntamientos, Cabildo o alguno de los entes satélites de las instituciones, caso de los Centros Turísticos o Inalsa, entre otros. Y son éstas, precisamente quienes más hincapié hacen en el uso de las energías limpias.
Sin embargo si miramos en el interior de sus garajes y cocheras comprobamos cómo el número de vehículos eléctricos o, a lo sumo, híbridos, es prácticamente inexistente. Es más, cada tanto salen noticias de la adquisición de nuevos vehículos en tal o cual institución. Fíjense cuántos de ellos se mueven con energías no contaminantes. No les hará falta saber contar hasta mucho. Tres cuartos de lo mismo ocurre con el Biodiésel, combustible limpio a base de aceites reciclados. Pero esta historia y sus fatigas dan para un capítulo al margen.