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lunes, 19 de agosto de 2013

Emociones en la Casa-Museo


Ha sido realmente emocionante comprobar el efecto que entre no poca gente ha causado recorrer la Casa Museo César Manrique que el pasado viernes tuvimos la oportunidad de conocer los representantes de medios de comunicación. Sólo un día después, el sábado, eran los familiares de César, sus hermanos Juana y Carlos y sus sobrinos, además de un nutrido grupo de personas vinculadas a la FCM y la corporación de Haría, quienes recorrían el nuevo espacio cultural de la isla de Lanzarote

Es un viaje a las emociones, al universo más íntimo del artista, que viene a completar así lo que de él y su obra se nos ofrecía en la Fundación César Manrique del Taro de Tahíche.

Y ha sido especialmente significativo escuchar el eco que multitud de medios de comunicación de toda España han recogido de la presentación de la Casa-Museo. César Manrique es querido y admirado en todas partes. Su obra, reconocida por los críticos especializados y la Fundación que lleva su nombre es más que respetada.

Y todo eso, al final, no puede sino llenarnos de orgullo a todos cuantos vivimos aquí.

Comentario de portada del Informativo Matinal de Biosfera Radio

jueves, 19 de octubre de 2006

El Guincho y la FCM


Hubo un tiempo en que las reflexiones de la Fundación César Manrique eran respetadas. Es más: eran demandadas de tan poco como se prodigaban en relación a lo mucho que había que alegar. Se hacía eterno el periodo que transcurría entre una opinión y la siguiente. Apenas recuperados del impacto sobrevenido a la muerte del artista, en las entrañas del Taro todavía dudaban sobre si, además de seguir con su obra, debían hacer lo propio con su espíritu. Lanzarote pedía a gritos que la Fundación perpetuara el mensaje de Manrique traduciendo las voces de ultratumba. Tarea nada sencilla y, desde luego, poco agradecida. Aún así, cerraron el debate y a ella encaminaron parte de sus esfuerzos.
            Años después la realidad nos sorprende con algo bien distinto. Aquellas ansias de conocer qué hubiese dicho César para ajustarnos a su filosofía se han convertido en feroces críticas al adivinar, tras cada juicio de la Fundación, un interés económico. Si cuestionan una carretera por adecuarse poco o nada al paisaje que la rodea, es porque la Fundación teme que esa vía le quite clientes (no me pregunten por qué hay gente que llega a la conclusión de que a la FCM se va, no por lo que contiene sino  por las carreteras que van hacia ella). Si presentan recurso ante tal o cual actuación pública, es como consecuencia de alguna actuación inmobiliaria que se les habrá jeringado a Pepe Juan, Fernando y compañía.
            En aquellos mismos años en los que se clamaba por la tutela de la Fundación, coexistía una Asociación Ecologista, El Guincho, que se personaba en todos los debates habidos y por haber. No sólo en las trincheras (Pocillos, Islote del Francés, Papagayo,…) sino jalando de la sociedad (Jornadas de Educación Ambiental, Cultura y Sociedad, Animación Social, …). Suponía un aliciente comprobar que no ibas a estar solo en la lucha. O que podías integrarte en lo que otros habían comenzado. Mirabas a tu alrededor y había gente.
            Hoy, lamentablemente, El Guincho sólo habla cuando Alternativa Ciudadana tiene algo que decir. Y bien está que AC25M diga y que lo haga a voz en grito, pero mucho mejor estaría que, al tiempo, El Guincho estuviera para algo más que para defender una vivienda de pescadores o para pintar de verde las ambiciones políticas de unos pocos.
A mayor gloria de quienes han ansiado siempre que la sociedad esté amordazada, hoy asistimos a diversos intentos de asesinato de la Fundación César Manrique una vez que hemos comprobado que El Guincho ha muerto de muerte natural.