Comenzamos hoy una temporada más, la tercera en esta casa, y lo hacemos con la incertidumbre propia de estos nuevos tiempos que nos está tocando vivir, desde hace un par de años.
Son tiempos en lo que, a la crisis mundial conocida por todos, ha sobrevenido nuestra propia crisis, la insular. Crisis también económica, con las instituciones y empresas públicas hechas unos zorros, y crisis de valores que, a fin de cuentas, ha sido indispensable para entender la primera, la económica, la de las arcas vacías.
El verano que vive ya su recta final nos ha dejado algo de eso, con una nueva, aunque conocida, subida en el servicio del suministro del agua doméstica. Tasas o tarifas, tanto da que nos da lo mismo. El caso es que sube el agua y se estrenan nuevas cuotas que no pagábamos. Lo de siempre, la mala gestión de unos pocos la pagamos todos. Al menos nos queda la esperanza, y la victoria moral, de que los causantes de la sequía económica en el caudal del agua, paguen con su patrimonio. Ojalá llegue el día.
(Comentario del día en Nueve Radio)
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