Cuando César Manrique murió yo trabajaba en Radio Volcán, asociada entonces a Antena 3 de Radio. Ni siquiera tuve tiempo para sentirlo. En seguida comenzamos a trabajar sobre la noticia de su muerte, y no paramos en toda la noche….
“Quiero información actualizada en cada boletín horario”, me dijo alguien desde Madrid. De repente, la dimensión de Manrique se me agigantó hasta lo insospechado. Aquel hombre frágil, de ojos vivarachos y movimientos eléctricos que se había dejado la vida en un cruce sin rotonda, a escasos metros de la que fue su casa y hoy sede de la Fundación que lleva su nombre, se me transformó en un coloso que amenazaba con aplastarme en cualquier momento si no era medianamente capaz de contar nada nuevo, cada hora, de un hombre que, lamentablemente, ya no podía generar más noticias. O eso creía yo.
Lanzarote entera lloró la muerte de Manrique. El impacto de su desaparición provocó sensación de orfandad a no pocos y las muestras de condolencia no dejaban de repetirse. Yo grababa las crónicas, cada sesenta minutos, a “las y media”, y se emitían coincidiendo con las horas en punto. Entonces escuchaba mi propia noticia y las que de Madrid añadían de su cosecha. Ministros, el Presidente del Gobierno, la Casa Real…todos se sumaban al sentimiento común.
En un momento determinado de la noche, entrada la madrugada, mi cansancio era tal que ya no distinguía entre el sueño y la realidad. Tras escuchar las señales horarias de las cinco de la mañana en la radio de la redacción, sonó la voz de la periodista desde Madrid: “Continúan las incesantes muestras de dolor por la muerte, en la tarde de ayer, en Lanzarote, del artista César Manrique. Radio Volcán Antena 3 Lanzarote, Jaime Puig…” y entonces, al oir mi nombre, salté de la silla de la redacción donde a duras penas aguantaba el sueño, pensando que me había quedado dormido y que la España que estaba escuchando la radio a esas horas, tendría que oir aquello que tantas veces suena cuando falla cualquier enlace “…atención Lanzarote, Jaime Puig,….bien parece que no tenemos esa conexión…”
Pero no, en lugar de eso, sonó mi voz contando lo poco de nuevo que se iba añadiendo a las horas que contemplaban la muerte de Manrique. Como venía haciendo toda la tarde, y toda la noche, ya había grabado, media hora antes, eso que se escuchaba ahora a las cinco en punto. Estaba absolutamente “zumbao”. Una sensación muy extraña que todavía hoy recuerdo .
[Próxima entrega: Miss Lanzarote]
Me pasé toda la gala poniendo nota a los atributos de las señoritas que veía sobre el escenario del viejo Parque Islas Canarias. Me lo tomé absolutamente en serio. Me hice mi tabla modelo “Excel” pero a boli…”tantos puntos por lo de delante, tantos por lo de detrás, cuantos por el saber andar, otros más por la cara bonita…”. Puntuaba con la idea de sacar luego la media y ser lo más acertado posible, pero al llegar a la deliberación con mis compañeros de jurado….”
... me suena es noche contada desde otra redacción pero vivida con la misma intensidad!
ResponderSuprimirSaludos.