El relato de ayer tuvo también su parangón, en otro momento y lugar, con un protagonista distinto: Juan Ramírez Montero, alcalde de Haría y Senador en uno de sus mejores momento pero El Bonito del Norte (como se le conocía) no tenía tanto poder…pese a que él creía todo lo contrario.
La historia es similar a la de ayer. En un momento dado Juan Ramírez, como Senador que era de la isla, convoca a los medios a una rueda de prensa en el Cabildo, el de la calle Real, que era el que funcionaba entonces. Allá que vamos todos los periodistas y Ramírez que no aparecía. Todavía me parece estar viéndome junto al resto de compañeros sentado en aquellas estrechas escaleras que comunicaban todas las plantas de la sede del Gobierno Insular. Junto al Salón de Sesiones, concretamente.
Lo cierto es que pasaban los minutos como pasan las guaguas que no esperas, y la tuya que nunca llega. Juan Ramírez tampoco daba señales de vida. Así que decidimos largarnos y darle plantón. Personalmente todavía tenía muy fresco en la memoria el episodio de Honorío García Bravo, así que secundé la postura aún a sabiendas que probablemente debería desandar el camino que estaba a punto de tomar hacia la redacción. Pero no fue así.
Llegué a la sede de la revista (La Voz de Lanzarote) y no había nadie esperándome en la puerta para hacerme volver. “Debe ser que Juan Ramírez todavía no ha llegado al Cabildo y se ha encontrado aquello desierto de periodistas”, pensé. “Ya llamará”. Y, en efecto, llamó. Pero a diferencia de lo ocurrido con el alcalde de Yaiza, a Juan Ramírez mi Jefe no le hizo ni puñetero caso. Al contrario, Agustín Acosta le reprochó la descortesía que supone convocar a la gente a una hora y aparecer tú a otra distinta.
Al día siguiente me enteré que tampoco mis otros compañeros habían regresado al Cabildo a escuchar lo que tenía que decir el Senador. Debe ser por aquello de que no es quien quiere, sino quien puede….
[Próxima entrega: Cuando me enseñaron a comer]
Dicen las normas del protocolo y del saber estar, que hay determinados alimentos que sí podemos comer con los dedos. Desde luego el pan cuando mojamos un huevo frito (es de hortera pincharlo previamente con un tenedor)….
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